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15/01/2021. Cristina N. T., 33 años. Oza-Cesuras (A Coruña, Galicia). Una mujer de 33 años, madre de un niño de dos años, fue asesinada en la tarde del 15 de enero de 2021 en su vivienda, ubicada en el municipio coruñés de Oza-Cesuras. El victimario, Alberto S. P., la mató como venganza contra su marido que, al parecer, era amante de la mujer del agresor. Según el Diario de Pontevedra, el hombre ya habría agredido al hombre cuando se enteró de esta relación, motivo por el que había ingresado en la cárcel y de la que habría salido con sed de venganza. Aquel día, tras salir de prisión, Alberto escaló la verja de la finca de la víctima, de varios metros de altura, y entró por la ventana. Llevaba un chaleco reflectante, una cadena de acero, unos grilletes y una pistola que no es suya. A los pocos minutos se oye el primer grito, y de repente nada más. Cristina está tendida en la entrada, rodeada de sangre, con un disparo en la nuca. Alberto sale corriendo por donde entró, la ventana, y las prisas le vuelven imprudente. Se clava en la ingle la forja del portalón, cae al suelo y se tuerce un tobillo. Para entonces, el ruido ya ha atraído a los vecinos más cercanos, que sólo observan cómo un hombre corpulento ataviado con un chaleco fluorescente se pierde en un sendero cercano. Y llaman a Emergencias. Y Emergencias a la Guardia Civil. Alberto empleó esos diez minutos de libertad en alejarse todo lo posible y semienterrar las pruebas. Metió en una bolsa de supermercado la pistola, la cadena de acero, el chaleco, las argollas y los cartuchos, y se escondió en un matorral. La pierna se desangra y delata la posición, no puede apoyar el pie y la cabeza le da vueltas. Tiene la ropa empapada de sangre y entra en crisis de ansiedad. Y le encuentran agazapado. “En un primer momento intentó despistar a los agentes indicando que se encontraba paseando por la zona y se había lesionado un pie”, informó la Guardia Civil. Se hizo el loco, pero la sangre le delataba. Cuando los agentes le preguntaron por su relación con el crimen, le dio un amago de infarto. Le reanimó en el lugar un equipo del 061, le llevaron en ambulancia al Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, ya detenido, y se estabilizó. En un principio, la hipótesis principal para los agentes era que el hombre había entrado a la casa a robar, se había encontrado a la propietaria dentro y, presa del pánico, decidió acabar con ella y huir lo antes posible. Pero algo no cuadraba. Aparece así la segunda teoría, vinculada al hecho de que Alberto y Cristina se conocían, aunque fuera de forma indirecta. El marido de ella, Pablo, trabaja desde hace años con la esposa del presunto asesino “en una empresa de reparto de mercancías de A Coruña”, confirma un vecino de la pareja. Las dos parejas eran amigas, y desde el entorno del detenido recalcaban que tenían “una relación muy cercana de amistad en el pasado”. La Guardia Civil, por su parte, sospecha que las motivaciones del crimen partieran precisamente de esta relación. Quizá una venganza. Una de las hipótesis que barajan los agentes es que Cristina no fuera el auténtico objetivo del presunto asesino. Intuyen, al igual que algunos agentes, que el destinatario era su marido, aunque esta hipótesis no ha recibido confirmación oficial por parte del Instituto Armado. Tampoco la han descartado. Según la teoría avanzada por el Diario de Pontevedra, Alberto S.P., camionero de Culleredo, habría querido ajustar cuentas con Pablo y torturarle o secuestrarle -de ahí la presencia de las argollas y la cadena-, pero en cambio se encontró solo con Cristina. Hemos clasificado el caso como feminicidio no íntimo. Cifra no oficial.
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